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sábado, 28 de mayo de 2011

ENSAYO

TEMA: “Todo para la escuela; muy poco para nosotras mismas”
Gabriela Mistral


Docencia: Vocación y entrega v/s vida personal.


“Todo para la escuela; muy poco para nosotras mismas”. Bellas palabras de Lucila Godoy Alcayaga y muy ciertas, ¿será sano?. Esta es una frase que creo a muchas profesionales docentes nos identifica mucho. La entrega física, intelectual, emocional y espiritual es normal en nuestras vidas diarias pero que nos lleva a un desgaste importantísimo a nivel personal y familiar.
Según Tristá 1985, Reyes, 1999, el profesor es el sujeto que enseña y que tiene a su cargo la dirección del proceso de enseñanza- aprendizaje en tanto debe planificar, organizar, regular, controlar y corregir el aprendizaje del alumno y su propia actividad.
En contraste a lo dicho anteriormente creo que ser maestra es una de las más nobles vocaciones, construimos ciudadanos nuevos, ayudamos a descubrir vocaciones, en definitiva, formamos a la gente del futuro. Aparte de todo ello, sacrificamos todo por proporcionar a nuestros alumnos la más importante arma contra la ignorancia y la descomposición social, la educación.

¿Cuántas de nosotras hemos dejado de lado los quehaceres de nuestros hogares por realizar planificaciones, revisar pruebas y/o preparar diversos materiales para nuestras clases? ¿Valdrá la pena tanto sacrificio? ¿cuánto tiempo nos queda para nosotras como madres, esposas, hijas y/ dueñas de casa?  Éstas son algunas de las interrogantes que muchas de nosotras nos hacemos y nos cuestionamos cuando nos hallamos presionadas en nuestros lugares de trabajo.
Algo insignificante para algunos, pero importante para nosotras es por ejemplo respondernos a ¿cuándo fue la última vez que fuimos al salón de belleza? o ¿cuándo fue la última vez que vimos una película un día domingo en familia?. Puede sonar vano, pero son cosas mínimas que quizás el común de las mujeres realizan, pero que no siempre nosotras lo podemos realizar porque nos falta tiempo. Quizás esta sea nuestra palabra comodín
No quiero opacar el amor y la vocación de nuestra profesión. Creo que nuestra labor es importantísima ya que estamos trabajando y ayudando a formar y potenciar personas íntegras que se puedan enfrentar a la sociedad. Esto es impagable y es lo que nos hace aferrarnos más y más a nuestra vocación. Pero a pesar de esto, lo que no podemos negar, son las exigencias que cada vez se hacen más recurrentes en los establecimientos, me refiero a exigencias burocráticas que no inciden directamente en el quehacer pedagógico, sino que son meros “papeleos”.
Debemos, aprender a vivir y a equilibrar nuestra labor docente con nuestra función de madre, dueña de casa y esposa. Tenemos en nuestras manos, bellas joyas que pulir y hacer relucir al mundo.
Quizás empecé este ensayo tratando de mostrar la nobleza de la labor docente, pero también no puedo ignorar la problemática del trabajo excesivo, el poco tiempo con que contamos para preparar clases y material didáctico en nuestros lugares de trabajo. En realidad siempre aparece esa voz interna que nos indica que terminemos en casa lo que realmente se debiera hacer en los colegios.  Me queda la sensación de no poder desligarnos nunca de nuestro rol docente.

Dejo abierto el debate, deseando llevarlos a la reflexión de esta problemática y planteamiento con el que comencé ” Todo para la escuela; muy poco para nosotras mismas”.


Marjorie Morales Polanco

1 comentario:

  1. Querida Marjorie:
    Me encanto como has abordado el tema:
    Docencia. Vocación y entrega v/s vida personal, ya que nos muestra por un lado que se desconoce el esfuerzo que realizamos día a día en nuestras aulas, en pro de la educación de nuestros alumnos.
    La problemática política, social, económica, sanitaria y educativa nos obliga a tener que desplazarnos de nuestro rol pedagógico y tender hacia un rol asistencial. Situación no elegida por nosotros de manera voluntaria ni por elección, parecería más bien ser la voluntad de las políticas de desarrollo trazadas, desde aquellos que dicen ocuparse de la planificación de las mismas y en beneficio del pueblo.
    Y por otro me recuerda la frase de José María Escudero "Cuando pienses que todos tus esfuerzos, desvelos y sacrificios por educar no dan ningún fruto, no desesperes.. ama"
    Pues Dios te a puesto a crear el mundo del mañana.
    Hemos elegido ser profesores por vocación de servicio y dar lo mejor de nosotros a cada uno de nuestros alumnos, para hacer de ellos personas cultas e integras.
    Valeska Muñoz.

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